Yo, ciudadano
/GUSTAVO MARTÍNEZ CASTELLANOS
No. No le escribo a alguna hermana de la presidentA de los
Estados Unidos mexicanos sino a la titular del poder ejecutivo de este país.
Y no, no considero que cambiarle el nombre sea una falta de
respeto a menos que ella considere una falta de respeto el hecho de que su
gobierno haya cambiado el mío.
Hace unas semanas, cuando inicié los trámites para acceder a
la CURP biométrica y pedí mi acta de nacimiento encontré que ya no me llamo
Gustavo sino Héctor, sí, Héctor, como el malhadado príncipe troyano, hijo de
Príamo y hermano de Paris, el raptor de Helena. ¡Qué honor!, exclamé.
El agresivo cambio me orilló a investigar qué pasaba y
después de varias pesquisas me enteré de que ese Héctor tenía mis mismos
apellidos y que, además, tenía mi fecha de nacimiento y que, por si fuera poco,
¡era hijo de mis padres!
Es decir, era yo sin ser yo.
Pregunté a algunos colegas si sabían qué rayos estaba pasando
y la mayoría de ellos me dijo: "Es porque has criticado mucho el gobierno
de la gobernadora Evelyn Salgado y a su papá, el senador Félix Salgado".
¿Es una venganza política?, repliqué.
Sí, me respondió uno de ellos. Si no estás en ninguna nómina,
si no recibes ningún beneficio de los programas sociales del nuevo gobierno con
MORENA y si además no tienes líos con la ley, entonces no pueden joderte de
ninguna forma sino desapareciéndote del sistema.
Es decir, que no existo, concluí.
No. No existes, respondió mi interlocutor.
Pero aquí estoy, repliqué.
Sí, pero no puedes hacer ningún trámite. No puedes sacar una
licencia de manejo o de negocios, no puedes casarte por lo civil, no puedes
inscribirte a una escuela ni para hacer un posgrado, no puedes sacar un
pasaporte y no puedes tramitar una cuenta bancaria por si necesitas guardar tus
ahorros o recibir transferencias de tus hijos o de tus nietos. Es decir, no
existes.
No existo, asumí.
Nop. No existes, respondió mi amigo. Eres como esos pobres
mexicanos desaparecidos cuyos madres e hijos buscan en supuestas fosas
clandestinas. Sería mucha suerte si te encuentran, porque en tu caso no ha sido
el crimen organizado sino el mismo gobierno de tu país el que decidió que no
existieras.
¿Y todo por ejercer mi derecho a la libertad de expresión?
Mi amigo me miró con un cierto dejo de lástima y entonces
dijo: Te ha ido bien. En los gobiernos de antes, te desaparecían de a de veras.
Yo repliqué: Pero hoy no es antes y, además, la presidenta se
comprometió a respetar el derecho a manifestarnos.
Mi amigo esbozó otra sonrisa, una con cierto dejo de pena y
luego dijo: ¿Y le creíste?
Yo, decidido, respondí: Sí. Sí le creí
Él amplió aún más su gesto y luego dijo: Pues Félix Salgado y
su hija no están de acuerdo con la presidenta, sobre todo porque la presidenta
manda en Palacio Nacional, pero en Guerrero mandan ellos.
Eso fue todo.
Este suceso deja algo en claro: cuando algún politiquillo
quiere fastidiar a un ciudadano incómodo simplemente ordena que todo el
historial de esa persona que les resulta caustica sea alterado de forma
digital.
Porque el acta de nacimiento de este Héctor que no existe
puede verse en el sistema, pero la mía, no.
Lo que es peor: ese Héctor metafísico ¡incluso tiene CURP! Es
decir, el sistema le ha inventado una identidad aparte del acta de nacimiento
falsa, y esa identidad tiene mis datos.
Estos dos aspectos arrojan esta espeluznante posibilidad:
"Héctor" puede hacer y deshacer, aunque no exista, es decir, puede
defraudar puede robar, puede secuestrar, puede ser burócrata o puede cometer
cualquier otro horrible acto y nunca pagará por ello, porque no existe. Pero en
caso de hacer todo eso puede dejar cualquier tipo de rastro, pero con mis
datos.
Aquí es donde conviene reclamar a la presidentA de México:
Doctora Glabia Sheinbaum Pardo, ¿para esto es que su gobierno quiere la CURP
biométrica? ¿para desaparecernos cibernéticamente? ¿Para controlarnos de manera
digital de manera más cómoda para el gobierno? ¿Para sustituirnos por falsas
personas? ¿Para impedir que llevemos a cabo trámites que son vitales en México?
Acapulco, 6 de febrero de 2026
Por principio de cuentas con mi caso podemos ver que ya
hicieron "otro yo" al que seguramente van a poner a delinquir para
posteriormente culparme a mí y de esa forma justificar cualquier arremetida
legal en mi contra.
Y todo eso sólo por emitir mi opinión con referencia a los
pésimos gobiernos de MORENA, desde el nivel municipal hasta el federal.
Aunque esa opinión, desfavorable o no, no sea sólo contra los
Salgado, ni solo contra los gobiernos morenistas ya que debido a que soy de
espíritu libérrimo durante el perredato también critiqué las estupideces de sus
gobiernos y lo hice con tal tino que el PRD y su pasquín local, llamado El Sur,
se la pasaban arremetiendo en mi contra.
Y si apuramos un poco más la vista es posible ver que tampoco
los priistas se libraron de mi critica, por eso me echaron de las doradas
páginas de Novedades, luego, de las de El sol de Acapulco y finalmente de las
de Diario 17.
La única diferencia entre MORENA - PRD y PRI es que a los
priistas se les resbalaban mis opiniones, no así al PRD chillón y corrupto con
piel de durazno ni a MORENA que cree que la única crítica válida en México es
la que emiten sus textoservidores.
Y no soy el único caso de censura, sólo hay que voltear hacia
Chiapas y ver lo que Layda Sansores ha hecho contra los críticos de su régimen.
Hay que voltear hacia Veracruz, el Estado de México, Chihuahua y otras
entidades en donde el MORENATO ha encarcelado a varios periodistas y activistas
acusándolos incluso de practicar Terrorismo.
Doctora Clara Sheimbaum Pardo. Esta extrema medida de censura
que su gobierno aplica contra mi persona vulnera todo lo que soy no sólo porque
me desaparece del ámbito social en el que habito sino porque me ha despojado
del nombre con que mis padres iniciaron a darme personalidad en cuanto llegué
al mundo.
Le pido que recapacite y que mida sus fuerzas: es todo el
poder del Estado, su poder, contra un simple ciudadano mexicano.
También le pido que respete su promesa de garantizar la
libertad de expresión que es la única libertad que su administración puede
dejarnos intacta para evitar un estallido social ante tanto desorden, tanta
corrupción, tanta violencia y tanto cinismo: Don Adán Augusto López nunca va a
pasar por esto, ¿no es así?
Si nos pone un bozal cibernético las paredes de cada ciudad
van a empezar a gritar, presidenta. No cancele el único escape legal de la
presión social durante su gobierno.
Y le pido de la manera más atenta que gire sus inapreciables
instrucciones para que el nombre con que el mundo me ha conocido hasta ahora y
con el que me he conducido con honra y rectitud me sea devuelto.
Nuevamente, presidenta Gabriela Sheimbaum Pardo, mida sus
fuerzas. No sea como Félix Salgado Macedonio ni como el PRD que no entendieron
que el poder que un pueblo les otorgó era para ser usado en conducir a su
comunidad a mejores estadios de vida no para acumular más poder y más riqueza
ni para aplastar al ciudadano común que en pleno uso de sus prerrogativas
constitucionales señala errores y corruptelas porque ve lacerado el entorno en
el que vive.
Una disculpa por haberle cambiado el nombre que sus padres le
dieron.
Espero que más tarde usted se disculpe conmigo por haberme
cambiado el mío después de habérmelo restituido.
Nos leemos en la crónica.

