Félix ha vivido de la política 38 años y quiere más

Redacción
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Jesús Guerrero, Arturo de Dios Palma y Emiliano Tizapán Lucena


Chilpancingo; Guerrero a 29 de junio de 2026.- En febrero de 2025, Félix Salgado Macedonio fue parte de quienes aprobaron en el Senado una reforma constitucional que prohibía la nueva figura jurídica de “nepotismo electoral” propuesta por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo. Sin embargo, por presión del PVEM, esa figura entrará en vigor legalmente hasta 2030, debido a que, a toda costa, personajes como el senador con licencia buscan suceder a sus familiares en los gobiernos estatales; en este caso, a su hija, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, en 2027. 

A pesar de esto, Morena paró en seco a Salgado Macedonio, aunque quienes conocen su historia aseguran que el oriundo de Las Querendas es impredecible.

Durante los seis días de registro de los aspirantes a la Coordinación Estatal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional —figura para convertirse en candidatos a las gubernaturas—, Salgado Macedonio amagó y presionó a la dirigencia nacional de Morena para que le permitiera su participación.

El viernes 26 de junio, a un día del cierre de los registros para las 17 entidades en donde se renovarán las gubernaturas el próximo año, Salgado Macedonio clamó que, si bien no podría ser el candidato porque su hija es la gobernadora, de ser tomado en cuenta ganaría la encuesta y que él no tendría ningún problema si lo nombraban “jefe de campaña” de la abanderada o el abanderado morenista.

Salgado Macedonio pretendía ser el “jefe operativo” para tener el control de la campaña; una vieja figura del PRI cuando era el partido hegemónico y otorgaba ese cargo a uno de sus cuadros como premio de consolación tras no ser el ungido.

Al amago de Salgado Macedonio le contestó Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión de Elecciones del CEN de Morena: “Estamos construyendo un proceso sin amiguismo, sin nepotismo, sin dedazo, sin cuotas, sin cuates”.

Los que conocen a Salgado Macedonio aseguran que, en caso de que Morena hubiese aceptado su registro con la condición de que, a pesar de ganar las encuestas, no sería postulado para la candidatura, este tendría más herramientas para meter presión y, de esa manera, doblegar a la dirigencia de su partido para ungirlo como su abanderado en 2027.

La otra propuesta que hizo Salgado Macedonio a Morena —de que cuando menos lo dejaran ser jefe de campaña de la candidata o candidato— tenía como propósito mantener el control de las decisiones e incidir en los nombramientos de los candidatos y candidatas a las alcaldías en los 84 municipios, así como de los 46 diputados locales (28 uninominales y 16 de representación proporcional).

Celeste Salgado Pineda, hija de Salgado Macedonio, lleva más de un año con su promoción política y los Salgado pretenden la alcaldía de Iguala.

De esa manera, Salgado Macedonio busca, a través de Morena, crear un poder transexenal y preparar las mejores condiciones para su candidatura a la gubernatura en el 2033, a pesar de que tendría 76 años de edad.

Desde que Evelyn Salgado asumió la gubernatura, Salgado Macedonio estuvo detrás de los nombramientos y de algunas decisiones de gobierno; ha demostrado que su ambición por el poder no tiene límites.

En los 38 años que lleva en la política dentro de las filas del PRD, Salgado Macedonio consiguió ser dos veces diputado federal, alcalde de Acapulco, líder de este partido y dos veces candidato a la gubernatura; mientras que en Morena ha sido dos veces senador de manera consecutiva, así como candidato a gobernador en 2021.

Durante las más de tres décadas de Salgado Macedonio en la política, siempre ha estado en medio de la polémica, el escándalo e, incluso, de acusaciones de presuntos abusos sexuales en agravio de dos mujeres, entre ellas una extrabajadora del desaparecido medio La Jornada Guerrero.

De ser un empresario de bajo perfil y dueño del periódico Acción en Iguala, y a la vez dirigente de la delegación de la sección 30 de la organización oficialista del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP) en 1988, la coalición del Frente Democrático Nacional (FDN) hizo a Salgado Macedonio candidato a diputado federal por el distrito 2.

Las costalillas con boletas electorales quemadas que regó en la sesión del Congreso de la Unión —que se erigió como Colegio Electoral para calificar las elecciones federales— fueron la vía por la cual se declaró ganador a Salgado Macedonio, quedando fuera el priista Filiberto Vigueras Lázaro, enemigo político del ex gobernador José Francisco Ruiz Massieu.

Quizá uno de los primeros episodios que mostró Salgado Macedonio sobre cómo se presiona para conseguir un propósito en la política ocurrió a principios de diciembre de 1992, en el viejo auditorio del teatro “Juan R. Escudero” de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).

Era una sesión del Consejo Político Estatal del PRD donde se tenía que definir al candidato a la gubernatura que iba a competir contra el abanderado del PRI, Rubén Figueroa Alcocer —hijo del cacique y ex gobernador Rubén Figueroa Figueroa—, en las elecciones de 1993.

El entonces senador y tres veces rector de la UAG, Rosalío Wences Reza, era el candidato natural a la gubernatura para la izquierda que estaba aglutinada en un grupo al interior del PRD; sin embargo, tenían enfrente a una tribu encabezada por Salgado Macedonio que, junto a Eloy Cisneros Guillén, compartía la dirigencia estatal del partido con la representación de cada una de sus tribus.

Por el lado de la izquierda, estaba la tribu de los exmilitantes del desaparecido Partido Comunista Mexicano (PCM) y otros de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), quienes venían de distintos grupos de la guerrilla como el Partido de los Pobres (Pdlp) o del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR).

Por el lado de los consejeros políticos del PRD que encabezaba Salgado Macedonio, en su mayoría habían pertenecido a la Corriente Democrática (CD) del PRI que fundó el ex gobernador de Michoacán, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, antes de ser candidato del Frente Democrático Nacional (FDN) a la presidencia en las elecciones de 1988.

La asamblea del PRD transcurrió entre pleitos y amagos de golpes entre los consejeros de las dos corrientes políticas, y en reuniones separadas eligieron como candidatos a la gubernatura a Salgado Macedonio y al ex guerrillero del Partido de los Pobres, Octaviano Santiago Dionisio.

Salgado Macedonio fue cobijado, en su mayoría, por los consejeros políticos que provenían de Tierra Caliente y de los municipios de Teloloapan e Iguala.

Los ex pemecistas de la ACNR, trabajadores y funcionarios de la UAG marcharon a altas horas de la noche por la avenida Benito Juárez junto con Octaviano Santiago, a quien habían nombrado candidato a la gubernatura.

Semanas después, la dirigencia nacional del PRD que presidía Cárdenas Solórzano se inclinó por Salgado Macedonio para que fuera el candidato a la gubernatura.

A Cárdenas no le agradó la idea de que un ex guerrillero fuera el abanderado del PRD, además de que tenía mucha cercanía con Salgado Macedonio por su anterior afinidad al PRI.

En la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia (CNGV) del PRD quedó la denuncia de los ex pemecistas y de la ACNR, debido a que el alcalde de Teloloapan, Pedro Pablo Urióstegui Salgado —compadre de Salgado Macedonio—, llevó a un grupo de choque para reventar la sesión del Consejo Político perredista en el auditorio “Juan R. Escudero”.

Las elecciones a gobernador se realizaron el 7 de febrero de 1993 y Figueroa Alcocer ganó la elección obteniendo 284 mil votos contra 109 mil votos de Salgado Macedonio.

En respuesta a ese resultado y bajo el argumento de fraude electoral, Salgado Macedonio, junto con un grupo de seguidores en su mayoría de Tierra Caliente, Iguala y Chilpancingo, cerró con una barda de ladrillos la entrada principal del viejo Palacio de Gobierno, ubicado en el centro de Chilpancingo.

Los ex pemecistas y de la ACNR dieron poco apoyo a la protesta postelectoral de Salgado Macedonio, a quien le cobraron la factura.

A principios de julio de ese año, un perredista que era vecino de la localidad de Chichihualco fue asesinado a balazos durante la noche cuando caminaba en las inmediaciones del edificio del Museo Regional del INAH, frente al plantón.

Días después, la dirigencia nacional y estatal del PRD acordó levantar el plantón entre reclamos y gritos de los seguidores de Salgado Macedonio, quienes le dijeron que él y los líderes del partido se habían vendido con Figueroa Alcocer.

En 1994, un año después de las elecciones a gobernador, Salgado Macedonio llegó a la senaduría bajo la representación de primera minoría. Fue durante este periodo legislativo cuando el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León le puso a Salgado Macedonio el mote del “senador mantas”, porque en sus informes de gobierno desplegaba ante él una manta con algunas consignas de protesta.

En 1998, en el proceso interno para elegir al candidato a gobernador, Salgado Macedonio fundó una tribu al interior del PRD llamada M-27, que tuvo como propósito impulsar su candidatura y enfrentar a los cívicos y ex pemecistas que mantenían pláticas para postular al ex rector de la UAG, ex diputado federal priista, empresario e intelectual, Jaime Castrejón Diez, a quien proponían a la dirección nacional del partido como candidato de unidad.

El grupo de Salgado Macedonio, que prácticamente tenía el control del PRD en Guerrero y fuertes liderazgos regionales, protestó, por lo que la dirigencia del partido acordó que se realizara una elección abierta en urnas, la cual se llevó a cabo el 27 de septiembre de 1998.

Salgado Macedonio ganó la contienda interna, a la cual fueron a votar por él grupos del PRI, según denunciaron los cívicos y ex pemecistas, entre ellos: Saúl López Sollano, Guillermo Sánchez Nava, Juan Manuel Hernández Gardea, Pablo Sandoval Cruz y Pablo Sandoval Ramírez.

En una elección constitucional cerrada, realizada el 7 de febrero de 1999, el priista René Juárez Cisneros ganó por una diferencia de casi 15 mil votos a Salgado Macedonio.

El grupo político de Juárez Cisneros afirmó que el estrecho margen de votos de su triunfo en las urnas se debió a que el ex alcalde de Acapulco y primo del gobernador Ángel Aguirre Rivero, Manuel Añorve Baños, movilizó a sus huestes para que votaran a favor del abanderado perredista, Salgado Macedonio.

La actitud que tomó Añorve Baños fue en venganza a Juárez Cisneros porque lo derrotó en una elección interna en urnas para la candidatura a la gubernatura, precedida por pleitos verbales y golpes entre los seguidores de ambos bandos.

El primero de abril de 1999, Salgado Macedonio encabezó una marcha y les había dicho a sus huestes que se dirigieran hacia el recinto del Cinema Jacarandas para protestar durante la toma de posesión de Juárez Cisneros; pero, al llegar frente a los edificios docentes de Ciudad Universitaria —a unas 10 cuadras de la ceremonia oficial—, ordenó doblar hacia el carril sur-norte de la avenida Lázaro Cárdenas, rumbo a la plaza central “Primer Congreso de Anáhuac” en el centro de Chilpancingo.

Ese día, esa zona de Chilpancingo estaba blindada por cientos de policías estatales armados con rifles y equipo antimotines, además del Ejército.

En la avenida Juan Álvarez, durante el trayecto hacia el zócalo, a Salgado Macedonio, que iba con sombrero, se le ensombreció el rostro y le comunicó a la gente que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación había desechado el recurso de impugnación y, como consecuencia, ratificaba el triunfo de Juárez Cisneros.

La protesta postelectoral, que incluyó un éxodo hacia la Ciudad de México y un plantón afuera del Palacio de Gobierno, duró no menos de dos meses.

El primero de abril de 1999, Andrés Manuel López Obrador —líder del PRD— le tomó protesta a Salgado Macedonio como “gobernador moral” ante miles de perredistas que llenaron el zócalo de Chilpancingo.

Salgado Macedonio ya no realizó ninguna protesta postelectoral y en el 2000, al año siguiente, el PRD lo colocó en los primeros lugares como diputado federal por la vía plurinominal; para ese entonces, ya estaba afincado en Acapulco.

En 2005, el PRD en coalición con el partido Convergencia —ahora Movimiento Ciudadano— postuló al empresario, ex alcalde de Acapulco y ex diputado federal, Zeferino Torreblanca Galindo, a la candidatura a la gubernatura.

A Torreblanca Galindo se le vio activo en las protestas postelectorales que encabezó Salgado Macedonio en 1999.

En la elección interna del PRD para la candidatura a la gubernatura, el grupo político de Salgado Macedonio apoyó a Torreblanca, quien ganó en las urnas al líder universitario y senador perredista, Armando Chavarría Barrera.

En reciprocidad a ese apoyo, Torreblanca Galindo, quien ganó las elecciones constitucionales al priista Héctor Astudillo Flores, respaldó a Salgado Macedonio para ganar la alcaldía de Acapulco.

En enero de 2006, poco más de un mes después de que Salgado Macedonio asumiera la alcaldía, estalló la violencia en Acapulco entre las organizaciones criminales Los Zetas y el Cártel de Sinaloa.

Desde que Salgado Macedonio gobernó el puerto y hasta este 2026, la violencia no ha parado.

En 2017, todavía con un pie en el PRD y sin ser militante de Morena, pero muy cercano a su fundador Andrés Manuel López Obrador, Salgado Macedonio aprovechó la coyuntura del pleito entre los fundadores de este partido —César Núñez Ramos, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros y Marcial Rodríguez Saldaña— y fue favorecido con la candidatura a la senaduría, la cual ganó en el 2018 gracias a la ola obradorista.

En el 2021, el INE le canceló a Salgado Macedonio su candidatura a la gubernatura por no haber comprobado gastos de precampaña, pero convenció al ex presidente de la República de que lo sustituyera su hija Evelyn Salgado Pineda.

Salgado Pineda, en el gobierno de Aguirre Rivero, luego en el interinato de Rogelio Ortega y después con el priista Héctor Astudillo Flores, fue delegada de la Secretaría de la Mujer en Acapulco.

Este sábado 27 de junio, luego de que Morena cerró la puerta para inscribirse a la contienda interna por la candidatura, Salgado Macedonio dijo que acata el veto, pero políticos de izquierda que conocen su historia aseguran que es impredecible y hará todo lo posible para cumplir sus ambiciones personales, tal como lo hizo en el PRD.

Chirrionazo

¡No que no tronabas pistolita! Fue la expresión que soltaron algunos diputados locales afines a Félix Salgado Macedonio luego de que después de varios años, Joaquín Badillo Escamilla, encabezó una plenaria en Acapulco de la bancada de Morena a la que asistieron los legisladores cercanos al dirigente estatal de Morena, Jacinto González Varona, quienes le hicieron vacío en su protesta.

Otro de los datos de pasillo que resonaron en el Congreso local es que la diputada Aracely Ocampo Manzanares para apoyar con su firma a Badillo Escamilla y se hiciera de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) la convencieron tres millones de “razones” y ella regresó a su compañero Aristoteles Tito Arroyo los dos millones de “puntos” que le había dado para que lo apoyara. Usted lector y lectora entenderá. Al menos fue honesta y no se llevó los cinco “melones” que ya le habían dado.

Nos cuentan que después de su novedosa negociación en el Legislativo, Ocampo Manzanares es tratada con pincitas y de lejitos en la precampaña de la alcaldesa con licencia de Acapulco, Abelina López Rodríguez.

 

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