Morena: saber cerrar

Redacción
0

Roberto Camps/


En política, tan importante como saber competir es saber cuándo terminó la competencia. Y Morena está entrando precisamente en ese momento en Guerrero.

La fase de encuestas para definir quién encabezará los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación ya concluyó. No está por concluir ni se encuentra en una etapa indefinida: terminó. La información está en manos de la dirigencia nacional y ahora corresponde esperar la decisión que habrá de hacerse pública después del 15 de septiembre.

Ese espacio entre una cosa y otra puede parecer corto en el calendario, pero en política es una eternidad.

Son días suficientes para producir rumores, alimentar versiones, intentar reposicionamientos de última hora, difundir supuestas filtraciones y convertir cualquier fotografía, reunión o declaración en una señal de algo que quizá nunca ocurrió.

Por eso Morena enfrenta ahora una prueba distinta a la de las encuestas: administrar con responsabilidad el tiempo de espera.

Hay además un dato político que difícilmente puede ignorarse. Beatriz Mojica llega al cierre de esta etapa en una posición de ventaja. No solamente lo han mostrado distintas mediciones conocidas durante los últimos meses; incluso Roy Campos, presidente de Consulta Mitofsky, ha reconocido públicamente que Mojica aparece adelante en Guerrero.

Eso, naturalmente, no sustituye el anuncio que corresponde hacer a Morena. Pero tampoco tendría sentido fingir que las tendencias conocidas no existen.

Precisamente por ello, la actitud que asuman las y los aspirantes durante estos días será tan importante como la competencia que desarrollaron durante los meses anteriores.

Quien aspire a seguir teniendo futuro dentro del movimiento debería entender que ninguna candidatura vale una fractura difícil de reparar.

Beatriz Mojica hs entendido esa lógica. Llegar adelante obliga más a la prudencia que al triunfalismo. Su mejor posición en estos momentos no sería levantar anticipadamente los brazos, sino mantener la serenidad, evitar confrontaciones y esperar que las instancias partidistas hagan lo que les corresponde.

Pero la responsabilidad mayor está en Morena.

Si hubo una convocatoria, debe hacerse valer. Si existieron reglas para establecer cómo debían conducirse quienes participaron, esas reglas tienen que respetarse hasta el último minuto. Y si la encuesta fue definida como el instrumento para conocer la voluntad de la gente, su resultado debe tener consecuencias.

Las reglas solamente generan confianza cuando sirven también en los momentos incómodos.

Cambiar percepciones, abrir espacios a presiones o permitir que después de concluida la medición se instale la idea de que todavía puede modificarse políticamente lo que expresaron las encuestas sería innecesariamente costoso para el propio partido.

No se trata únicamente de quién resulte favorecido.

Se trata de credibilidad.

Y Morena necesitará mucha en los meses que vienen.

El proceso electoral 2026-2027 ya comenzó formalmente en Guerrero. Eso modifica por completo el escenario. La oposición también se mueve, reorganiza estructuras, construye discursos, busca candidatos y, como resulta lógico en cualquier competencia electoral, estará atenta a los errores del partido gobernante.

Pocas cosas podrían resultarle más útiles que una confrontación interna prolongada en Morena.

Por eso resulta extraño que, concluida la encuesta, alguien pudiera considerar conveniente mantener encendida la competencia. Lo sensato sería exactamente lo contrario: bajar el volumen, contener los ánimos y preparar políticamente el día después.

Porque habrá un día después.

Ganar una encuesta interna puede otorgar una posición política; construir unidad requiere liderazgo.

Quien encabece los Comités tendrá que buscar a quienes participaron, reconocer sus fortalezas, incorporar expresiones y evitar la tentación de dividir entre vencedores y vencidos. En una elección como la que se aproxima en Guerrero, nadie debería sentirse suficientemente fuerte como para pensar que puede prescindir de los demás.

También quienes no resulten favorecidos tendrán una decisión que tomar: demostrar si su compromiso era exclusivamente con una aspiración personal o con el proyecto político al que dicen pertenecer.

El silencio institucional prolongado siempre termina siendo ocupado por alguien. Si no existe información oficial, aparecerán las “fuentes cercanas”; si no existen certezas, circularán supuestos resultados; y si la dirigencia deja demasiado espacio a la especulación, otros intentarán llenarlo con desinformación.

Morena puede evitarlo haciendo algo bastante sencillo: respetar su procedimiento, cuidar a sus participantes y comunicar oportunamente su decisión.

No necesita inventar una nueva competencia porque la competencia ya terminó.

Ahora toca saber cerrar.

Acapulco, a 9 de septiembre de 2026

Tags

Publicar un comentario

0Comentarios

Publicar un comentario (0)

#buttons=(¡OK!) #days=(20)

Nuestro sitio usa cookies para mejorar tu experiencia.
Accept !