Félix Salgado Macedonio quiere una “salida digna, hermosa y
bonita”.
Pero habría que preguntarle algo muy sencillo: ¿una encuesta
espejo realmente constituye una salida digna?
La respuesta, desde la lógica de la responsabilidad pública,
merece ser analizada con seriedad.
Una encuesta espejo no es una salida digna. Es, en todo caso,
otro mecanismo político para intentar resolver una disputa política.
Y surge entonces una pregunta inevitable:
¿Por qué Morena tendría que concederle una encuesta espejo?
Si existen reglas previamente establecidas para el proceso
interno, esas reglas deben ser observadas y aplicadas con criterios generales,
no diseñadas o modificadas para producir una salida conveniente a una persona
determinada.
Porque una cosa es garantizar condiciones de participación y
certeza para todos los aspirantes, y otra muy distinta es construir un
mecanismo especial para encontrarle una “salida” a quien enfrenta una
circunstancia política particular.
Pero hay algo todavía más importante.
Félix Salgado Macedonio tiene una responsabilidad pública
vigente. Es senador de la República porque voluntariamente se postuló para ese
cargo y obtuvo el respaldo de los ciudadanos.
No llegó al Senado por accidente.
Buscó el cargo. Se registró como candidato. Compitió por él.
Y fue electo por el pueblo.
Por eso, si hoy habla de una “salida digna”, quizá la
pregunta correcta no sea qué mecanismo adicional puede ofrecerle Morena, sino
qué responsabilidad tiene él frente a quienes lo eligieron.
Y la respuesta es clara:
regresar al Senado y cumplir con la obligación de
representante popular para la que voluntariamente se postuló.
Esa sí sería una salida digna.
No una encuesta espejo.
No una fórmula extraordinaria.
No una solución construida a la medida de una coyuntura
interna.
Regresar al Senado, asumir plenamente el mandato recibido y
cumplir con la representación popular que el pueblo le confirió.
Porque los cargos de elección popular no son patrimonio
personal de quien los ocupa. Son responsabilidades conferidas temporalmente por
los ciudadanos.
Y cuando un ciudadano obtiene un cargo mediante el voto,
también adquiere una obligación política y constitucional: representar a
quienes depositaron en él su confianza.
Por eso resulta pertinente preguntar:
¿La “salida digna” debe consistir en que Morena le construya
una nueva ruta mediante una encuesta espejo?
¿O consiste en que quien ya tiene un mandato popular regrese
a cumplirlo?
La segunda opción tiene, por lo menos, una ventaja
fundamental: no requiere cambiar las reglas de ningún proceso interno.
Félix Salgado ya tiene un cargo que el pueblo le confirió.
Ya tiene una responsabilidad.
Ya tiene un espacio desde el cual puede seguir sirviendo a
Guerrero.
Por eso, si verdaderamente se busca una salida digna, la
encuesta espejo no es la respuesta.
La verdadera salida digna es regresar al Senado.
Porque ahí está el mandato que voluntariamente buscó.
Ahí está la responsabilidad que aceptó.
Y ahí está también la obligación de responder ante quienes lo
eligieron.
La dignidad política no siempre consiste en encontrar una
nueva posición. A veces consiste en cumplir cabalmente con la que el pueblo ya
te confió.
Y en este caso, esa responsabilidad tiene nombre.
Senador de la República por Guerrero.
Esa es, quizá, la salida más sencilla, más congruente y más
digna.
Regresar al Senado y cumplir con el mandato popular.
Chilpancingo, a 3 de octubre de 2026


