/GUSTAVO MARTÍNEZ CASTELLANOS
La semana pasada, la gobernadora Evelyn Salgado y la
alcaldesa de Acapulco, Abelina López, se trasladaron hasta la isla de la
Roqueta para inaugurar una escultura que representa a la virgen María del rito
católico, misma a la que ellas llamaron "un símbolo de fe entre los
acapulqueños y un nuevo atractivo turístico".
No es de tanta relevancia que la gobernadora venga a Acapulco
y se comporte como si fuera su máxima autoridad local y se concentre en
inaugurar puros atractivos turísticos tales como ventanas al paisaje
acapulqueño, villas navideñas y esculturas religiosas mientras placea a ese
sujeto obeso y calvo que es miembro de su gabinete y al que promueve de forma
casi obsesiva para ser candidato a la alcaldía de Acapulco en el 2027.
Ni es relevante su indolencia por el sufrimiento de miles de
familias locales debido al brutal desabasto de agua que padece el puerto.
No importa tanto que tampoco la inseguridad sea una
problemática que ella sienta que le concierne.
Y no es de lamentar que al asistir a eventos religiosos eche
por la borda el obligado laicismo que constitucionalmente debe observar ni el
necesario materialismo al que está obligada a acudir como militante de
izquierdas.
Lo que llama la atención de tal evento en esa isla es que
participó de forma entusiasta en compañía de la alcaldesa de Acapulco, Abelina
López a quien, el mismo gobierno de Evelyn acusó hace apenas un año de no
rendir cuentas ante la Auditoría superior del estado (ASE) por un recurso
federal del que no se ha clarificado su debida aplicación.
¿Ya enterraron el hacha? ¿Evelyn olvidará el presunto desvío
de casi 900 millones de pesos que su Auditoría imputa a Abelina? ¿Abelina
cederá el "territorio Acapulco" al delfín obeso y calvo de Evelyn?
¿O simplemente volvieron a jalarles las orejas desde palacio
nacional (o desde Chiapas) para que dejen de pelearse?
¿Habrán acordado dar ejemplo de unidad en MORENA desde
Guerrero ante la crisis de credibilidad que ese partido padece hoy día?
Lo que los acapulqueños nos preguntamos ahora es lo
siguiente: ¿ese supuesto acto de unión beneficiará a Acapulco y a Guerrero? ¿o
solamente a ambas políticas y a su mutuo partido?
Porque si sólo se trata de que han "cerrado filas"
para encubrir mutuamente sus corruptelas y poder medrar aún más en la política
local, entonces es de agradecerles que hayan erigido en Acapulco otra imagen
divina, pues así los guerrerenses tendremos a quien rezarle para pedirle a Dios
que nos libre de otro periodo de pésimas administraciones públicas como hemos
sufrido bajo los gobiernos de ambas.
Nos leemos en la crónica.
Acapulco, a 28 de
enero de 2026



