*” No podrá haber paz si no ponemos en el centro a las víctimas”, advierte
/VERÓNICA CASTREJÓN ROMÁN
Acapulco, Guerrero, a 8 de febrero de 2026.- “Pese a las pesadas estructuras del
crimen organizado y de quienes se les afilian”, instó el arzobispo de Acapulco,
Leopoldo Gozález González, a familiares y vecinos, a que, desde el hogar, la comunidad
y el barrio, sean constructores de paz con las víctimas en el centro porque “la
paz se construye en la verdad, la justicia y la reparación”.
“Estamos convencidos de que no podrá haber paz si no ponemos
en el centro a las víctimas”, recalcó en su mensaje dominical denominado “Nuestra
fraternidad, vínculo inquebrantable que une a todos los seres humanos creados a
imagen de Dios” y que da seguimiento a los acuerdos del segundo Diálogo
Nacional por la paz.
En el evento, celebrado hace unos días y que congregó a los
obispos de todo el país convocados por la Conferencia del Episcopado Mexicano
(CEM) los sacerdotes concluyeron que el camino hacia la paz pasa por refundar
la comunidad desde la escucha, el reconocimiento y el compromiso; “abrir
horizonte de esperanza para las juventudes y caminar del lado de las víctimas,
teniendo como eje transversal la cultura del cuidado”.
Apeló enseguida a no normalizar la violencia: “Dios quiera que nunca nos acostumbremos ni nos hagamos indiferentes ante el sufrimiento que provocan, (porque) es también sufrimiento nuestro”, citó al Papa León 14.
Y llamó entonces a conversión a los perpetradores de los crímenes:
“Llamamos a conversión a quienes han perpetrado estos
crímenes, y Dios quiera que nosotros nunca nos acostumbremos ni nos hagamos
indiferentes ante el sufrimiento que provocan. Es también sufrimiento nuestro”,
sostuvo.
“Nos urge la atención cercana a nuestros jóvenes, muchos de
ellos tan excluidos y vulnerables para escucharnos y construir junto con ellos”,
y conminó a seguir en el empeño “por atender y sanar la herida de las personas
desaparecidas y acompañar de manera prioritaria a las víctimas de las
violencias”.
Por último, en su bendición, el arzobispo Leopoldo González González oró por que en la vida de familia no haya maltratos y se viva sin violencia.



