Yo, ciudadano
/GUSTAVO MARTÍNEZ CASTELLANOS
Aunque parece ser que la 4T está pasando un difícil periodo
de crisis, en realidad no es así. Este periodo de declive es parte de una
estrategia de normalización de la realidad política: todo es falso y lo que
llegue a ser profundamente verdadero resultará ser sucio, torcido e
indestructible: no hay vuelta atrás.
Todo empezó con el desaire que los morenistas de élite y el
hijo mayor del ex presidente infligieron a la presidenta en un evento público a
mediados del 2025, luego, se desataron diversos escándalos hasta que detonó lo
que podía ser el pináculo de esa escalada: la aprehensión y entrega a la
justicia gringa de Bermúdez Requena y el señalamiento de que Adán Augusto
López, el hermano del alma del expresidente López Obrador, estaba involucrado
como artífice en la erección del grupo delictivo La Barredora.
A nivel mediático fue una bomba cuyas esquirlas desnudaron en
parte al partido y al gobierno de la Sheinbaum pues dejaron al descubierto los
profundos nexos entre la 4T y las redes de narcotráfico, que es decir que el
discurso de seguridad del obradorismo quedó al descubierto: en realidad, hubo
muchísimo más que abrazos y, por otro lado, que el decir de Trump de que el
gobierno de Sheinbaum estaba bajo la férula del crimen, es cierto.
Pero nada más.
Porque al menos, la atención mediática estaba puesta en Adán
Augusto y en la suerte de Bermúdez Requena.
Después de eso escándalos diversos, de diferentes calibres,
se desataron, pero, nuevamente, otro escándalo, esta vez el del huachicol
fiscal de los sobrinos del ex secretario de marina se llevó las primeras planas
y los encabezados.
Y ese fue el inicio de un viaje en montaña rusa de nuevas
malas para el gobierno de Sheinbaum y el "legado" de AMLO.
Viaje que tiene como estación final a los dos últimos grandes
barruntos de descrédito: el libro de Julio Scherer y la defenestración de Marx
Arriaga.
Sin embargo...
Si todo esto se mira de forma serena podemos observar que ni
la imagen de AMLO se deteriora, ni los niveles de popularidad de la Sheinbaum
bajan, ni la 4T se desmorona ni el gobierno actual colapsa ni hay ningún
morenense de élite en la cárcel.
Por ejemplo, Adán Augusto, quien solo renunció a encabezar la
JUCOPO de su partido en el senado, va a hacer "trabajo territorial"
para su partido. Es decir, va a andar con fuero por todo el país haciendo
trabajo publicitario para MORENA. Tan tranquilo. Eso es todo.
Y es aquí donde se debe empezar a sospechar, entonces,
después de tantos descubrimientos sobre delitos y crímenes y sus autores y sus
responsables ¿nada ha cambiado en México en materia de política y de
administración?
No. Parece ser que todo sigue igual.
Entonces, ¿por qué tanto brinco y sombrerazo?
La respuesta es sencilla, para desviar la atención de los
verdaderos problemas del país causados por esta administración: la vigencia del
narcotráfico ante la administración de Trump. Es decir, que Trump ganó la
presidencia y ha enarbolado una cruzada contra el narcotráfico, pero nada va a
cambiar. Que es como si estuvieran gobernando los demócratas.
Porque si el partido de Biden continuara en el poder gringo
lo de la Barredora y Adán Augusto no se hubiera sabido y todo seguiría igual.
Tal como sigue ahora.
De esa forma, a partir del problema del impacto de que Adán
Augusto sea un senador ligado directamente a la creación de un grupo criminal
todo problema empieza a ser menguado con más escándalos.
El brutal aumento de la deuda y que las grandes obras del
obradorismo están colapsando: el tren maya y el transoceánico descarrilan y
nadie los usa, que la refinería no refina, que PEMEX sigue en caída y que el
AIFA está más vacío que un salón con una conferencia de filosofía marxista, son
noticias de verdades que se diluyen con más escándalos aún.
¿Qué tal la sobreventa de boletos para un concierto de K-Pop?
¿O la presencia de Salma Hayek en la Mañanera?
Es decir, la constatación de la noticia del fracaso de
MORENA, el fracaso de AMLO, el fracaso de la 4T puede ser diluido por
"otros fracasos". En esta ocasión, por Arriaga y su intransigencia
ante la intransigencia del gobierno de Sheinbaum y la "traición" de
Scherer a través de su último libro.
Aquí es bueno preguntar: ¿Por qué hasta ahora?
En el caso de Scherer era porque estaba escribiendo el libro,
pero ¿Arriaga?
Bueno, es que los libros que él diseñó causaron ruido hace
años, pero el escándalo de aquello fue necesario en este momento.
Visto de esa forma, ni Scherer es traidor ni Arriaga es
intransigente porque sólo se están prestando para armar escándalos mediáticos
ahorita, es decir, cuando más los necesita la 4T y, por supuesto, la imagen de
esos dos hermanitos del alma: Adán Augusto y AMLO.
Y es que cada escándalo genera en los mexicanos de a pie dos
efectos muy importantes.
El primero es el que inyecta en el ciudadano la idea de que
si la 4T no es santa, cuando menos no se guarda la suciedad y la expone y de
esa forma se santifica por efecto de su valentía.
El segundo es que si bien la 4T no es santa, tampoco lo han
sido los regímenes anteriores y con eso la 4T se humaniza.
Ambos efectos consiguen el verdadero objetivo que el gobierno
de AMLO a través de Sheinbaum busca: normalizar la corrupción.
Que es como decirle desde el balcón principal de Palacio
Nacional a todos los mexicanos: "¡Ciudadanos, sabed!:
"Somos increíblemente corruptos. Vamos a aprovecharnos
de ustedes de formas incluso inéditas. Cada despojo descubierto lo
disfrazaremos con algún escándalo y al final de cada gobierno seguirán intactas
la pobreza, el subdesarrollo, el analfabetismo, la salud precaria, la
corrupción, la inseguridad, la violencia y la traición y aun con eso ustedes
seguirán votando por nosotros”.
"Somos igual que el PRIAN pero con tarjetas de Bienestar
para que consumas más y nos pagues más impuestos”.
"Somos una costra de la que no podrán deshacerse en
décadas porque somos una costra más sofisticada”.
"Olvídense del No robar, No mentir, No traicionar,
mexicanos. Postulamos eso para que al principio ustedes creyeran ciegamente en nosotros,
pero esas prohibiciones jamás ocurrirán pues robaremos, mentiremos y traicionaremos
a quien sea y cuando sea con tal de conservar el poder".
Y ese es el sentido de tanto escándalo: acostumbrar a todos
los mexicanos a ver la triste realidad de su país a través de tremendos y
altamente efectistas golpes mediáticos.
Es decir, todo un circo de escándalos para normalizar el
deplorable estado de cosas en México.
Como en los buenos tiempos de Televisa.
Nos leemos en la crónica.
Acapulco, a 19 de
febrero de 2026

