*Al conmemorar el Día Mundial del Agua, Leopoldo González señaló que son los pobres los que más sufren con su carencia y falta de saneamiento que atenta contra su vida
*Condenó luego a la violencia registrada la semana pasada en
una colonia popular del puerto a manos del crimen organizado, que también viola
el derecho a la vida
/VERÓNICA CASTREJÓN ROMÁN
Acapulco; Guerrero, a 22 de marzo de 2026.- Si no se respeta el derecho humano al
agua no se salva el derecho humano más primario, que es el derecho a la vida,
señaló el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, quien, en un mismo
comunicado, invitó a la población a no normalizar la violencia que también atenta
contra ese derecho fundamental: la vida.
Este domingo, el sacerdote recordó que el 22 de marzo se celebra
el Día Mundial del Agua, cuya carencia y mala calidad provoca la muerte a
muchas personas, sobre todo a los pobres, y a los niños que viven en zonas en
donde los servicios higiénicos y provisión de agua inadecuados son un factor
significativo de enfermedad.
Leopoldo Gomzález recalcó que en lugares donde las personas
carecen de acceso al agua potable y al saneamiento cerca de sus hogares, las
desigualdades se acentúan, y que son las mujeres y las niñas quienes sufren las
peores consecuencias .
Por eso, recomendó cuidar el agua.
Enseguida, se refirió a las “muy crueles ejecuciones,
atentados y quema de algunos vehículos” que, a manos del crimen organizado, se
registraron la semana pasada en una zona popular de Acapulco, a la que constantemente
le falta el agua: la colonia Jardín.
Ahí, de acuerdo con versiones periodísticas, fue perseguida
una combi de servicio colectivo y quemaron su unidad con el chofer y siete pasajeros
a bordo. El conductor del vehículo murió como consecuencia de las quemaduras y
varios de los ocupantes resultaron heridos.
“Expreso nuestra cercanía a los familiares de quienes fueron
víctimas de las violencias. La inmensa mayoría de personas sufrimos con ustedes
por el mal que les hicieron a sus seres queridos; nos indigna el mal que les
hicieron”, lamentó el arzobispo de Acapulco.
Leopoldo González llamó a la autoridad a restablecer “el orden
de justicia” y restaurar el daño en la medida de lo posible, “dando, a quienes
perpetraron el mal, la oportunidad de recapacitar, cambiar de conducta y volver
luego como bendición de Dios, a la sociedad”.
Invitó luego a la población a seguir en el empeño por
construir la paz cada día en su derredor, a fin de que, en un encuentro, la
otra persona se sienta más segura “que si no estuviéramos” y confiada en que no
se le hará daño, y, “en caso de necesidad, les tenderemos la mano para
ayudarles”.
“Esta semana, todos, artesanos de paz “, terminó diciendo.

