*Creyentes demandan la presentación con vida de los
desaparecidos
/IGNACIO RENÉ HERNÁNDEZ MENESES
Acapulco; Guerrero, a 3 de abril de 2026.- Arrastrando sus
pasos, los católicos de la colonia Hogar Moderno de Acapulco, realizaron esta
mañana su tradicional procesión del Vía Crucis con sus 12 apóstoles por las
calles de su colonia y de la Miguel Alemán.
Recorrieron las 13 estaciones que, bajo el peso de la cruz caminó
Jesucristo. Ahí, rezaron por las madres buscadoras que sin descanso, andan
escarbando la tierra de los cerros buscando a sus hijos, y pidieron por el fortalecimiento
de sus fuerzas, fe y esperanza para que puedan continuar con las manos empolvadas
y el alma llena de amargura removiendo debajo de la tierra de los cerros para
ver si ahí están los suyos, "buscando la verdad y justicia".
Y así, recorrieron sus calles Río Grande, Bravo, Atoyac,
Colorado y Álamo, así como Revolución, pasando por la que fue la Zona de
Tolerancia hasta llegar a la parroquia de San Antonio donde ya los esperaba el
párroco Roy Luis García Zamora quien se encuentra enfermo; por eso, en esta
ocasión solo organizó a las creyentes, quienes respondieron con fe y esperanza.
Al filo del mediodía, en cada estación y las caídas de un
fatigado Jesús de Nazaret, los católicos cumplieron al pie de la letra el
tradicional rito en el que expresaron su solidaridad con las madres que no
encuentran a sus hijos y que buscan dónde enterrarlos para volver a estar con
ellos.
Desde el púlpito, el padre Roy oró por esas familias que
buscan dónde poder ofrecer sus oraciones a los seres queridos que no encuentran,
porque la comunidad cristiana está llamada a no aferrarse “al tener” sino a
cultivar “el ser”; a restituir la dignidad de la persona.
El sol caía candente como esos corazones que palpitan
agitados en sus búsquedas, ante la posibilidad de ver ante sus ojos los
despojos, martirizados siempre, de sus hijos. Hoy, en el cortejo de El
Salvador, muchas voces se levantaron para solidarizarse con el sufrimiento de esas
madres que, como la de Jesucristo, los lloran y pugnan por volver a verlos, aunque
los hallen clavados en la cruz.
Tras las voces, oraciones por la paz, una patrulla de la
policía y agentes viales cuidaron la seguridad. En las estaciones algunas
familias regalaron botellitas de agua, agua de Jamaica y pedazos de sandía en
una expresión de hermandad. El sol quemaba sus frentes, pero no su fe ni su
esperanza.
En la procesión solo participaron feligreses, sin el acompañamiento
del padre Roy que padece de dolencias, pero, sin embargo, los organizó. Pudieron
rezar en las calles en las que los vecinos pusieron sus altares, cargaron sus
cruces, oraron y pidieron por las madres que sufren ante la partida sin regreso
de sus hijos.
Regresaron a la iglesia con la misión cumplida.