*Ahí convocó a sus habitantes a involucrarse con el Plan de
Justicia para el Pueblo Afromexicano, a fin de colocar sus demandas y memoria
histórica en la agenda públicaLa Redacción/
Acapulco; Guerrero, a 9 de agosto de 2026. — Beatriz Mojica Morga caminó ayer por
las calles de Ejido de Icacos para hablar de soberanía nacional y de la
continuidad de la transformación, pero el recorrido terminó abriendo una
conversación sobre otra soberanía: la que, según cuentan los habitantes, perdió
hace décadas el pueblo afromexicano sobre la tierra que ocupaba frente al mar.
La consejera nacional de Morena llegó a Icacos para tocar puertas, entregar ejemplares del periódico Regeneración y convocar a cerrar filas con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Recorrió las calles Siete y Cuatro, pasó por el parque y el mercado y llegó hasta el emblemático restaurante El Chivo Costeño, en la calle Blas Domínguez, propiedad de don Fernando Zúñiga, originario de San Luis Acatlán, quien le manifestó su respaldo y le habló de una cualidad que, dijo, reconoce en ella: ser una mujer que recorre y conoce el territorio guerrerense.
Pero entre saludo y saludo apareció una historia que permanece en la memoria de Icacos. Gregorio Marín Hernández, comisario de la localidad, y el locatario José Ariel Magallón Sierra le narraron a Mojica cómo las familias afromexicanas que habitaban junto al mar fueron desplazadas para abrir espacio al desarrollo turístico que transformaría para siempre aquella zona de Acapulco.
El barco, le contaron, nunca llegó.
Y la transformación del territorio fue todavía más profunda.
Los habitantes relataron que incluso el antiguo panteón de la comunidad fue
removido y trasladado hacia Las Cruces.
La escena dejó una paradoja política difícil de ignorar.
Icacos está a unos pasos de una de las zonas que durante décadas simbolizaron
la prosperidad turística de Acapulco, pero sus habitantes conservan la memoria
de quienes aseguran haber pagado parte del costo de aquella modernización. De
un lado, hoteles, comercios y la Costera; del otro, una comunidad que todavía
relata cómo perdió el acceso directo a la tierra y al mar que habían formado
parte de su historia.
Por ello, convocó a las y los habitantes de Icacos a
involucrarse en las reuniones relacionadas con el Plan de Justicia para el
Pueblo Afromexicano, como una vía para colocar sus demandas y su memoria
histórica en la agenda pública. “Que no dejen de acudir para que Icacos y todos
los pueblos afromexicanos tengan un mejor nivel de vida en el segundo piso de
la transformación”, expresó


