Políticamente Incorrecto
Roberto Camps
La sucesión en Guerrero comienza a entrar en una etapa
distinta. Durante meses, buena parte de la conversación política alrededor de
Morena se construyó sobre versiones de supuestos favoritismos, candidaturas
anticipadamente decididas y hasta escenarios de imposición. Sin embargo, la
columna “Los recomendados de la Presidenta”, de Raúl Rodríguez Cortés en El
Universal, introduce un elemento que modifica esa lectura: el posicionamiento
en las encuestas estaría siendo considerado por la presidenta Claudia Sheinbaum
dentro de la evaluación política de quienes aspiran a las gubernaturas que
estarán en juego en 2027.
El dato relevante para Guerrero es que Rodríguez Cortés
coloca expresamente a Beatriz Mojica Morga entre los perfiles que, según su
versión, la Presidenta habría pedido promover y respaldar rumbo al proceso de
selección. Pero hay un detalle todavía más significativo: al referirse a
Morena, el columnista sostiene que el mecanismo de selección considera
precisamente a quienes se encuentran mejor posicionados en los ejercicios
demoscópicos.
Esa afirmación cambia el sentido político de la discusión.
Durante meses se ha intentado instalar en Guerrero la
percepción de que la candidatura de Morena estaría prácticamente definida desde
arriba y que otra aspirante contaría con una supuesta decisión presidencial a
su favor. Esa narrativa buscaba generar una suerte de inevitabilidad política:
presentar una candidatura como un hecho consumado antes incluso de que Morena
desarrollara sus procedimientos internos
La versión publicada este viernes por Rodríguez Cortés
debilita esa construcción porque plantea una lógica diferente: Sheinbaum
estaría observando competitividad, posicionamiento y resultados de las
encuestas, no solamente cercanías personales, cargos en la administración
pública o versiones difundidas desde los propios equipos de los aspirantes.
Y ahí Beatriz Mojica adquiere una posición particularmente
interesante.
Si el criterio político para Guerrero pasa por medir quién
tiene mayor reconocimiento, aceptación y posibilidades de competir
electoralmente, la discusión deja de girar alrededor de quién presume mayor
cercanía con el centro del poder y comienza a trasladarse hacia quién ha
construido mayor presencia entre los guerrerenses. Esa diferencia es
sustancial.
También permite entender por qué Mojica aparece mencionada en
una columna nacional que aborda precisamente los perfiles que estarían siendo
observados rumbo a 2027. No se trata todavía, desde luego, de una candidatura
resuelta ni debe interpretarse de esa manera. Morena tiene procedimientos,
tiempos y mecanismos que deberán agotarse. Pero políticamente sí constituye una
señal que merece atención.
La publicación también ayuda a desmontar una de las
contradicciones que ha acompañado la sucesión guerrerense: mientras
públicamente Morena ha insistido en que serán las encuestas y sus
procedimientos internos los que determinen las candidaturas, paralelamente
algunos grupos han pretendido convencer a la opinión pública de que la decisión
presidencial ya estaba tomada. Ambas cosas difícilmente pueden sostenerse al
mismo tiempo.
Hay otra lectura importante. Claudia Sheinbaum necesita
candidaturas competitivas para 2027, pero también procesos internos que no
fracturen a Morena. Una candidatura percibida como impuesta podría generar
inconformidad entre aspirantes, estructuras territoriales y bases partidistas.
Una candidatura respaldada por encuestas ofrece, en cambio, un argumento de
legitimidad mucho más sólido para cerrar filas después del proceso.
La pregunta ya no es solamente quién asegura tener cercanía
con Palacio Nacional. La pregunta verdaderamente importante comienza a ser
otra: ¿quién puede demostrar que tiene el respaldo de Guerrero?
Si las encuestas serán efectivamente uno de los factores
centrales de la decisión, entonces la competencia vuelve al terreno donde
debería haberse mantenido desde el principio: el de la aceptación ciudadana, la
trayectoria, la capacidad de sumar y la competitividad electoral.
Si la información del columnista es correcta, la Presidenta
no estaría cancelando la competencia interna, sino observando precisamente uno
de los factores centrales de ésta: quién tiene respaldo social suficiente para
representar competitivamente al movimiento.
Esto diluye la narrativa de la imposición.
Acapulco, a 21 de agosto de 2026

