Por José de la Paz Pérez
No, no está muerto, políticamente, o al menos es el mensaje
que Evodio Velázquez Aguirre, ex presidente municipal de Acapulco, pretende
enviar a los ciudadanos de Acapulco, de Guerrero y, ¿por qué no?, de México, al
hacerse acompañar del mismísimo presidente nacional del Partido de la
Revolución Democrática (PRD), Ángel Clemente Ávila Romero.
El dirigente perredista estuvo el pasado miércoles como
invitado al Grupo Aca, y más tarde se reunió con perredistas que buscan
presuntamente rescatar al partido en Acapulco; ahí, luego de hablar de las
“bondades” del gobierno que encabezó Evodio Velázquez, tomó protestas a quienes
trabajarán en la reafiliación de militantes.
El encuentro tuvo lugar en un restaurante del
fraccionamiento Costa Azul.
Ahí, el ex alcalde enfatizó en lo que ha venido diciendo
durante los últimos días: “aquí estoy dando la cara, y siempre la daré; nunca
me he dejado de nadie y ni me dejaré”, palabras más, palabras menos.
Esta extraña reaparición del ex edil inició desde su
irrupción con un programa de fertilizante, programa totalmente coyuntural, que
llega en el marco de la crisis generada por el retraso de la entrega del insumo
por el gobierno federal y bajo la guerra de acusaciones por presuntos actos de
corrupción y de ineficiencias de quienes tienen a cargo este programa que pasa
por el delegado en la entidad, Pablo Amílcar, también cuestionado.
Y también se da –esta aparición pública- bajo la andanada de
acusaciones por presuntas irregularidades en su gobierno, las cuales niega
una y otra vez que tiene oportunidad.
Pero ¿qué busca Evodio, aparte de su autodefensa en esta
aparición temprana luego de entregar el gobierno a Adela Román Ocampo?, ¿otro
cargo de elección popular?, ¿la gubernatura?, ¿tendrá posibilidades?
El propio político, quien dice que está muy satisfecho en el
PRD porque le ha dado todo lo que es, afirma que por el momento sólo busca dar
la cara y trabajar por el rescate del Sol Azteca, y que en su momento pensará
en otras posibilidades, lo cual parece un sí a buscar un alto cargo, aunque muy
velado y no por eso menos claro.
En otra reunión, Evodio conversó con el secretario general
del comité estatal del PRD, Marco Antonio Organis; así como con los secretarios
Pánfilo Ortega y Bizmark Molina, y los dirigentes Julio César Ortiz, Paco
Torres, Ivet Bahena, y el ex diputado Perfecto Rosas.
“Estuvimos compartiendo la agenda legislativa con los
diputados locales Bernardo Ortega, Perla Martínez y Robell Urióstegui. Asimismo
la dirigencia nacional se comprometió en seguir apoyando la gestión de los
alcaldes, representados por el alcalde de Tecpan de Galeana, Yasir Deloya”,
escribió Velázquez Aguirre en la red social Facebook.
REACCIONES
Durante muchos años una regla no escrita era que los ex
gobernantes, locales y nacionales, dejaban por un tiempo razonable la vida
política para dejar, incluso, trabajar a sus sucesores; en el ámbito nacional
esa regla quedó en el olvido, y ahora se replica en lo local con la extraña
aparición de Evodio, sobre todo con un programa que, se supone, es tarea del
gobierno federal implementar y llevar a feliz término.
Este activismo político, sin embargo, ha tenido sus
reacciones en las mismas redes sociales en donde difunde sus actividades.
Algunos comentarios son de total apoyo al proyecto político
que podría estar renaciendo en la figura del ex alcalde, como aquella de “Las
izquierdas unidas hacia el 2021 sin duda un referente del #PRD en Guerrero es
Evodio Velázquez Aguirre así lo pudo constatar en su visita al puerto de
Acapulco el Presidente Nacional del PRD nuestro amigo Angel Avila Romero en
donde las diferentes expresiones dentro de nuestro partido le brindaron su
apoyo”, que escribe en Facebook Luis Manuel Marquina Suastegui.
Y otras en contra, como la de Carlos Alberto quien publicó:
“Evodio, el perredismo en el estado te debe estar agradecido que fuiste tu
quien le puso la última piedra en su lápida”, o la del periodista Fulgencio
Ramirez Lozano quien opinó que “El PRD es un cascarón y Evodio lo está
hundiendo. El y su tribu NM (según, ya no hay) ya andan en campaña adelantada
para el 2021”.
De hecho, una interpretación del activismo de Evodio es la
que apunta a la elección de 2021, a lo que se refirió también Morenita Kena PG,
quien dice que se trata de “Pre campaña!!! NO vamos a votar por ti”, opinión
contraria a la de Carlos Salazar Pérez: “Evodio Velázquez Aguirre, es el único
personaje político del PRD, que garantiza el triunfo en el próximo proceso
electoral del 2021”.
EL 2021 ESTÁ AQUÍ
“El que se mueve no sale en la
foto”, “hay que esperar los tiempos y las convocatorias o el inicio del proceso
electoral”, son palabras, palabras que hoy nadie toma en cuenta; los procesos
electorales inician cuando un aspirante quiere y nunca terminan, son los 365
días de cualquier año y 24/7; no tienen día ni horario específico.
Esto lo tiene claro el perredismo
nacional y el propio Evodio quien se envalentona y deja entrever que irán con
candidato propio y no apoyando a otro: “Nada de que el PRD es lo que le falta a
Morena para ganar la gubernatura; nada de que el PRD es lo que le falta al PRI
para ganar la gubernatura”.
“El PRD debe abrir un frente
incluyente que permita que seamos una importante fuerza en la disputa en el
próximo 2021; no podemos de ninguna manera pensar que el PRD va a ir mal pegado
en ninguna coalición, el PRD debe rehabilitarse, debe volver a encender la
llama de muchos hombres y mujeres que creen en este partido que es un partido
que le ha dado mucho al país”, agrega Velázquez Aguirre.
Está claro que la carrera por el
2021 comenzó en serio y que Evodio busca algo más que defenderse; de hecho, su
defensa es el medio, no el fin, para llegar a los próximos comicios; de momento
ha visitado 19 municipios en donde gobierna o ha gobernado el PRD en Guerrero
(Chilpancingo, Tecpan, San Marcos, Tixtla, La Unión, entre otros), ¿para qué?
Seguramente para sentir el terreno, valorarlo y prepararlo con fertilizante
físico y fertilizante político, ideológico.
“Debemos volver a ponernos del lado
de la gente”, dice Evodio en su discurso en un afán de autocrítica, pero
también de manifestar “ahora sí nos vamos a portar bien”, promesa que pasará
por el colectivo ciudadano que decidirá si cree en el nuevo PRD o lo seguirá castigando
con el voto de la decepción.

