En el estacionamiento y a la sombra de dos árboles viejos
fueron habilitados dos pabellones para atender a los derechohabientes de la
clínica hospital del ISSSTE en Chilpancingo, que otra vez fue devastada por un
sismo.
Tras el movimiento el telúrico del 2 de enero, la mayoría de
los servicios médicos en este hospital están suspendidos. Los derechohabientes
están al desamparo.
Una carpa está instalada a unos metros de la entrada
principal del hospital. Una sala de espera con bancas de aluminio al aire libre
fue puesta antes del sismo del 2 de enero. Ahí hay decenas de derechohabientes
que están a la espera de una consulta médica o de un estudio clínico.
También al aire libre se instaló el módulo de vacunación. El lloriqueo de un niño que es vacunado por una enfermera rompe la monotonía del lugar.
Tres trabajadores de la clínica, dos mujeres y un hombre, son
los encargados de dar información a los derechohabientes.
Una señora de avanzada edad le pide a uno de ellos que le
diga dónde acudir para ver el caso de su esposo que está enfermo de la próstata
y requiere la atención del urólogo.
La mujer le dice al empleado que su esposo tiene una cita con
el médico especialista.
“Mire no hay (médicos) especialistas, creo que van a llegar
hasta la próxima semana cuando a lo mejor ya estemos trabajando adentro del
edificio”, contestó el trabajador a la mujer.
La conversación entre el informante y la señora casi no se
escucha por los golpes de los marros que utilizan un grupo de trabajadores que
intentan rehabilitar el edificio.
Los marrazos se escuchan con más fuerza a través de un
boquete en uno los muros del edificio, a varios metros de la entrada de la sala
de urgencias. En ésta, solo se dispone de seis camas y los pacientes que no
alcanzan un espacio son regresados a sus casas o en caso de un paciente grave
se le traslada a un hospital de Morelos o Ciudad de México.
A 16 días del temblor de 6.5 grados con epicentro en el
municipio de San Marcos, en la Costa Chica, en la clínica ISSSTE de
Chilpancingo se suspendieron las cirugías, el servicio de hemodiálisis y
la hospitalización a enfermos que requieren una atención de urgencia.
Si antes del sismo las operaciones no eran atendidas con
prontitud, ahora con las nuevas afectaciones en este hospital público se están
reprogramando e incluso los pacientes no tiene una fecha definida para sus
intervenciones.Esta clínica atiende a alrededor de 200 mil derechohabientes
de las regiones Centro, Montaña y Norte del estado, entre ellos a los
trabajadores del servicio del estado y de la Universidad Autónoma de Guerrero
(UAGro), a quienes se les descuentan una cuota de su salario para tener esta
prestación.
En enero de 1984, la clínica hospital del ISSSTE fue
inaugurada por el entonces presidente Miguel de la Madrid y Alejandro Cervantes
Delgado, gobernador de Guerrero.
En septiembre de 1986, esta clínica padeció el primer temblor
fuerte, pero por el paso del tiempo el edificio se ha deteriorado tras los
últimos sismos ocurridos en 2017, 2021, 2022 y el del 2 de enero de este 2026.
Además de la tormenta tropical Ingrid y el huracán Manuel y, de los huracanes
Otis y John.
A lo largo de más de una década, las protestas de los
derechohabientes se han incrementado por el pésimo servicio e incluso, hay
acusaciones de fallecimientos por negligencia médica.
En decenas de ocasiones los derechohabientes se han agolpado
en las instalaciones para exigir el servicio de las hemodiálisis, la entrega de
medicamentos y la realización de cirugías.
Este hospital de ISSSTE solo cuenta con cuatro máquinas para
realizar las hemodiálisis, por la insuficiencia con los enfermos renales, el
servicio es subrogado con clínicas privadas. Tras el sismo el servicio está
suspendido.Por eso ante las múltiples denuncias del mal servicio médico
que presta este centro hospitalario se ha vuelto común el irónico comentario
que hacen los derechohabientes: “Si quieres morirte, ve al ISSSTE”.
De acuerdo a versiones de los trabajadores de esta clínica,
los daños que sufrió por los sismos de septiembre de 2017 y de septiembre de
2021, salieron a relucir en el temblor de enero de este año.
En 2021 el edificio quedó inhabitable y durante más de seis
meses los derechohabientes se quedaron sin servicio.
En su reapertura, el personal médico y administrativo
denunció que al edificio las autoridades solo lo habían “parchado”.
Por el mismo temblor de 2021 también quedó inhabilitado el
hospital del ISSSTE de Acapulco tras sufrir múltiples daños.
En agosto de 2025, la presidenta de la República, Claudia
Sheinbaum Pardo, inauguró el hospital regional de Alta Especialidad del ISSSTE
en el puerto.
Los derechohabientes tenían la esperanza que por lo menos
tendrían un lugar donde recibirían una buena atención médica. Sin embargo,
hasta el momento en este nuevo hospital en el que se informó se invirtieron 3
mil millones de pesos, opera con las mismas deficiencias.
Los propios derechohabientes han denunciado que no hay
atención médica especializada y los enfermos de gravedad son trasladados a
Morelos y Ciudad de México.
El colmo fue que, en diciembre de 2025, trabajadores del
hospital viralizaron en redes sociales a un grupo de mapaches que deambulan por
las salas de operación.
En Chilpancingo tras en movimiento telúrico del pasado 2 de
enero los pacientes que estaban hospitalizados y tenían programada una cirugía
fueron trasladados a los hospitales Centenario en Morelos y al 20 de Noviembre
de la Ciudad de México.Un derechohabiente contó que el pasado 6 de enero le dijeron
que este jueves 15 quedaría internado en la clínica del ISSSTE para que al día
siguiente le hicieran la cirugía de la extracción de un cálculo de su vejiga
urinaria.
El jueves 15 llegó al hospital, pero le dijeron que le harían
nuevos estudios para confirmar si era necesaria la cirugía.
“Me hicieron nuevos estudios y me dijeron que sí requiero la
cirugía, pero la intervención me la harán en el hospital Centenario en Morelos
y en el transcurso de la próxima semana me van a hablar para que me digan la
fecha”, dijo.
Una señora de la localidad de Zumpango de Neri acompañó a su
esposo para que sea atendido de su problema cardiovascular y renal que desde
hace más de una década padece.
Al derechohabiente se le tenía que canalizar a piso para
recibir todas las atenciones médicas, pero solo hubo un espacio en la sala de
urgencias.
El cardiólogo que le iba a atender para decirle si era
necesario su traslado al hospital Centenario de Morelos no llegó a la clínica.
“Desde que a mi esposo le detectaron una insuficiencia renal
avanzada, el servicio de la hemodiálisis se lo tienen que dar en una clínica
privada subrogada y son muchos los pacientes los que reciben este tratamiento,
porque en la clínica del ISSSTE solo hay cuatro máquinas y son insuficientes”,
contó la señora de Zumpango de Neri.
En agosto de 2025, el director general del ISSSTE, Martí
Batres Guadarrama, visitó la clínica de Chilpancingo luego de varias protestas
de los derechohabientes por la ineficiencia de los servicios.Días después del recorrido de Martí Batres fue colgada una
manta en la nueva sala de espera donde se da cuenta de la inversión de un
millón cien mil pesos que se utilizaron para la construcción de escalerillas,
compra de instrumentos de calibración, una red fría de vacunas, sillas Tandem,
mesas de plástico medianas, banca de laboratorio clínico y la rehabilitación de
monitores de signos vitales.
Reyna Bello, líder de la Coordinadora Sectorial de la
Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación del Estado de Guerrero
(CETEG), denunció que con el temblor del pasado 2 de enero es una prueba de que
las reparaciones a la clínica del ISSSTE por sismo de septiembre del 2021 no
fueron las adecuadas y que se podría hablar de actos de corrupción por parte de
las autoridades a quienes se les tiene que investigar.
El reciente sismo de enero de 2026 provocó las protestas de
médicos, enfermeras y personal administrativo que denunciaron que a partir de
esta semana las autoridades los están obligando a laborar en el interior del
edificio pese a que ellos sienten que se encuentran en malas condiciones.
En protesta por esta orden que dio Martí Batres, los
trabajadores que son opositores a la mayoría de los integrantes del sindicato
oficial que militan y simpatizan con Morena, colgaron una manta en el
estacionamiento del hospital en donde denuncian que el edificio del hospital es
“insuficiente” y está “siniestrado”.
“Nos deslindamos de toda responsabilidad por no contar con lo
necesario para brindar atención con calidad y calidez”, se lee en la lona en un
mensaje a los derechohabientes.
Los médicos, enfermeras y administrativos, aseguran que están
laborando bajo protesta y exigen un nuevo hospital en Chilpancingo.
En 2025 este mismo grupo de trabajadores colocaron una manta en donde
advirtieron a los derechohabientes que no se hacían responsables del mal
servicio médico en esta clínica.
Posteriormente un grupo de trabajadores afines a los funcionarios quitaron la
manta.
A 16 días del sismo, los gobiernos federal y estatal no han
dado a conocer el dictamen de Protección Civil sobre las condiciones en que se
encuentra la clínica.Roberto Arroyo Matus, titular de la Secretaría de Gestión
Integral de Riesgos y Protección Civil, informó que hubo una revisión de
edificio, pero que él no tenía acceso directo al documento del dictamen.
La dirigencia del sindicato oficial que aglutina a un grupo
de trabajadores de la clínica del ISSSTE asegura que de acuerdo con un dictamen
de Protección Civil que les enseñaron las autoridades “la cimentación y
estructura” del edificio no sufrió daños y está en buenas condiciones.
Las diferencias que existen entre los trabajadores del
hospital del ISSSTE, derivadas de las condiciones en que se encuentra el
edificio, provocó la destitución de Isabel Real, la subdirectora médica. Ella
era una de las trabajadoras que denunció las malas condiciones en que se
encuentra el inmueble de la clínica oficial tras el movimiento telúrico.
“Todo se movía; parecía que el edificio se venía abajo”, dijo
una enfermera momentos después del temblor.
Las autoridades en Guerrero se excusan en que la federación
es la encargada del servicio del ISSSTE. El gobierno federal se niega a
reconocer que el sistema de salud en Guerrero no es de primera calidad. A los
derechohabientes les siguen descontando sus aportaciones cuando están en el
total desamparo.
Chirrionazo
El titular de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), Ricardo Castillo Peña,
al igual que otros funcionarios estatales y federales andan en la pepena
electoral para el 2027, valiéndoles un bledo las funciones que deben de
desempeñar porque por eso les paga el pueblo.
Resulta que Castillo Peña constituyó con sus cuates
morenistas un grupo político que lleva por nombre su primer apellido para
pelear por un nuevo hueso en el 2027.
Mientras el Secretario de Educación anda en la grilla, las
protestas por problemas educativos es el pan de cada día. A Castillo Peña le
importa más estar bien con su padrino político Félix Salgado Macedonio.
Hablando de la grilla, nos contaron que Jacinto González Varona ya metió a Sara Salinas Bravo, alcaldesa de Eduardo Neri en la pelea por la gubernatura de los guindas. La edil que hasta apenas figuraba en el PT ahora resulta que es contabilizada en las encuestas de Morena para ver si le alcanza para ser la candidata a la gubernatura en 2027. Por eso González Varona va muy seguido a Zumpango, como este fin de semana que anduvieron en la “pamplonada del Bienestar”.

