Omiten el Estado laico al Inaugurar la estatua “Santa María de Guadalupe Reina de los Mares” Abelina López y Evelyn Salgado

Redacción
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*La gobernadora se confesó devota guadalupana y la alcaldesa de Acapulco invitó a crecer en la fe espiritual

*"Yo creo que siempre debemos tener esa fe y debemos creer en dios": gobernadora Evelyn Salgado, durante el acto protocolario en la isla de La Roqueta

/VERÓNICA CASTREJÓN ROMÁN


Acapulco; Guerrero, a 23 de enero de 2026.- En una ceremonia político-religiosa en la que tanto la gobernadora, Evelyn Salgado, como la alcaldesa, Abelina López, hicieron de lado la obligatoriedad constitucional del Estado laico, e invitaron a creer en dios y a crecer en la fe espiritual, develaron la imagen monumental “Santa María de Guadalupe, Reina de los Mares”, en la isla de La Roqueta, como un proyecto turístico que involucra a la iglesia católica.

En su traslado, del malecón a la isla, los invitados rezaron el rosario y en La Roqueta, el párroco de la iglesia del barrio de Tambuco, Antonio Galeana Olea, bendijo la estatua monumental.

Durante la ceremonia protocolaria, ambas mandatarias honraron su fe, mientras que la jefa del Ejecutivo Estatal, Evelyn Salgado Pineda se confesó devota de la virgen de Guadalupe, “hoy, reina también de nuestros mares” -recalcó en su discurso inaugural- a la que pidió cuidar a los hombres de mar y a todas y todos los acapulqueños, luego de hacer una remembranza del paso del huracán Otis.

“Cuando la reina de los mares fue llevada hasta su altar bajo el agua, aunque nuestros ojos no la veían, sabíamos que ahí estaba en silencio, bajo las olas de la Bahía de Santa Lucía, cuidándonos”, “por eso esta imagen monumental no es solo una escultura; esta imagen es la renovación pública de un pacto de amor entre nuestro pueblo, con nuestra fe y con nuestra esperanza”, dijo conmovida la gobernadora entre el resonar de bocinas de decenas de embarcaciones, cuyas tripulaciones oteaban de lejos, desde el mar que rodea la isla, la ceremonia.

Evelyn Salgado fue más lejos en un afán proselitista: “Necesitamos renovar nuestra esperanza como acapulqueñas, acapulqueños para quienes somos devotos de la virgen de Guadalupe, como es mi caso, pero respetando profundamente las creencias que tenga cada persona. Yo creo que siempre debemos tener esa fe y debemos creer en dios, hay quienes creen en el universo, en la naturaleza, en un poder superior, pero siempre creer, porque cuando perdemos la fe o la esperanza en que todo es posible, en que todo puede mejorar, estamos perdiendo lo más valioso que tenemos, así que hay que renovar nuestra fe, hay que renovar nuestra esperanza, respetando por supuesto las creencias de todos”, alcanzó a decir.
En su oración de intercesión, la gobernadora también le pidió a la virgen de Guadalupe, Reina de los Mares, “que Guerrero siga siempre con este camino de desarrollo de bienestar y que obviamente eso lo vamos a lograr, si estamos unidas y si estamos unidos, entonces hoy estamos en torno a pues a esta imagen, que no nada más es una imagen, es un símbolo de fe, es un símbolo de esperanza, es un símbolo de renovación; es un símbolo que efectivamente demuestra que Acapulco está de pie”.

Enseguida se comprometió a cuidar el santuario: “que sea cuidado, sea honrado no solo por las autoridades, sino por todos los que trabajan en la isla de La Roqueta, a fin de que se consolide como el símbolo de la paz; de la paz que queremos para Acapulco y para Guerrero, para todo México”, recalcó.

Enseguida, la alcaldesa Abelina López abonó sobre lo mismo: “Hoy reafirmamos, Acapulco se construye también desde el alma. Hay que amar; sin ello se construyen castillos en el aire y se construye maldad; por eso la fe debe ser importante. Acapulco tiene que seguir creciendo en la fe, en la fe espiritual, eso que hace al ser humano bueno por dentro y bello por fuera”, dijo.

Esta escultura, señaló, “habla de respeto al entorno, de reconciliación a la naturaleza y de una visión al desarrollo que no excluye, que no depreda y que pone en el centro de su desarrollo a la gente”.

En la ceremonia, el párroco de Covadonga y del Barrio de Tambuco, Antonio Galeana Olea, informó que el nombre completo de la estatua que mide 7 metros es el de Santa María de Guadalupe, Reina de los Mares. Advirtió que “no solo es un signo de fe para los miles de acapulqueños y millones de mexicanos que la veneramos”, sino que es la reina de los mares, un sinónimo de identidad para todos los porteños y un faro de esperanza para la cultura sureña.

En representación del arzobispo Leopoldo Gomzález González, comentó que el lugar es muy simbólico no solo por su belleza natural y su historia, sino porque, a los pies de la colosal imagen, se hallan los restos de una embarcación que queda como recuerdo del devastador paso del huracán Otis.

La imagen monumental es también, dijo, en este contexto, un monumento que se levanta en honor a todas las víctimas del huracán Otis, “y se convierte en un rayo de esperanza, la esperanza de que ninguna desgracia así vuelva a tocar nuestros mares y nuestra tierra”.

La estatua monumental de Reina de los Mares es creación del escultor Froilán Centeno; su proyecto inició desde el año pasado, como una estrategia para animar el turismo religioso en Acapulco, con la participación de la iglesia católica, la Asociación Pro Defensa y Conservación de la Isla de la Roqueta, el Colectivo de Prestadores de Servicios Turísticos, Náuticos y Religiosos y otras organizaciones sociales, a las que la gobernadora agradeció su empeño y les dijo:

“Esta Virgen será un faro, será un refugio. Faro, porque su silueta se verá a la distancia, acompañando a nuestros hombres y mujeres de mar cada madrugada y, refugio, porque quien llegue a este mirador, va a encontrar un espacio de paz”.

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