Morena y el fantasma de los apellidos

Redacción
0


/MISAEL HABANA DE LOS SANTOS


Hay algo que empezó a recorrer Morena como un murmullo incómodo. Todavía no es ruptura. Todavía no es crisis abierta. Pero ya se siente en los pasillos, en las mesas del café político, en los chats de los operadores territoriales y hasta en las bardas prematuras que florecen como humedad electoral antes de tiempo.

El fantasma de los apellidos.

Y en México los apellidos pesan. Construyen imperios. Abren puertas. Heredan lealtades. Pero también provocan sospechas. Sobre todo, en un movimiento que nació prometiendo dinamitar las viejas prácticas del poder.

Porque Morena llegó diciendo que no era el PRI. Que no era el PAN. Que no era la fábrica de dinastías políticas que convirtió al país en una especie de feudo tropical administrado por familias, caciques y herederos.

Pero el tiempo —ese animal cruel— empieza a pasar factura.

La discusión alrededor de Andrés Manuel López Beltrán no gira únicamente en torno a su capacidad política o a su trabajo dentro del partido. El verdadero problema es simbólico. Representa una contradicción peligrosa para un movimiento que construyó buena parte de su legitimidad moral peleando contra los privilegios heredados.

Porque una cosa es que el hijo de un líder participe en política. Eso ocurre en todo el mundo. Y otra muy distinta es que alrededor de ese apellido comiencen a construirse estructuras, corrientes, operadores, lealtades automáticas y proyectos sucesorios adelantados.

Ahí es donde empiezan los problemas.

La izquierda mexicana siempre tuvo una relación complicada con los caudillos. Los necesita para movilizar masas, pero termina atrapada dentro de ellos. Y Morena no es la excepción. Durante años, el obradorismo funcionó como una fuerza centrífuga que absorbía todo alrededor de la figura de Andrés Manuel López Obrador. Pero una vez fuera del poder presidencial directo, el movimiento enfrenta la pregunta más difícil: ¿puede sobrevivir sin convertirse en una religión política hereditaria?

Porque el riesgo ya no es la oposición.

La oposición está hecha pedazos.

El verdadero peligro viene desde dentro.

Desde las tribus. Desde los adelantados. Desde los grupos que ya juegan el 2030 mientras el país apenas intenta sobrevivir al presente.

Y eso se mira clarito en Guerrero.

es que los dirigentes. Los restaurantes frente al mar se convierten en cuartos de guerra. Los operadores cambian de camiseta con la velocidad de un huracán entrando por Puerto Marqués. Y todos juran defender “el movimiento” mientras acomodan piezas para la siguiente sucesión.

Ahí está el debate del nepotismo alrededor de Félix Salgado Macedonio y la imposibilidad ética —aunque no necesariamente constitucional— de heredar el poder después del gobierno de su hija, Evelyn Salgado Pineda.

Ahí está también el desembarco de Esthela Damián Peralta, buscando la llamada “coordinación de defensa de la 4T”, ese eufemismo tropical que en Morena significa lo mismo que significaban antes las cargadas priistas: la antesala de las candidaturas.

Y mientras tanto, el partido insiste en hablar de ética pública, honestidad y transformación.
Pero la política no se mide por discursos. Se mide por señales.

Y la señal que empieza a percibir mucha gente es peligrosa: Morena podría estar entrando lentamente en aquello que prometió combatir.

Un partido de grupos. De herencias.

De apellidos.

Quizá por eso el tema Andy López Beltrán genera tanta incomodidad dentro del propio obradorismo. Porque obliga a Morena a verse al espejo sin maquillaje ideológico.

Y los espejos, cuando dicen la verdad, suelen ser crueles.

La historia mexicana está llena de movimientos populares que terminaron convertidos en burocracias familiares. Revoluciones que acabaron administradas por élites. Caudillos que terminaron heredando el poder simbólico como si la nación fuera patrimonio privado.

Morena todavía está a tiempo de evitarlo. Pero el reloj político avanza,

Y los fantasmas familiares, cuando entran al poder, rara vez se van solos.

Acapulco, 26 de mayo de 2026

Tags

Publicar un comentario

0Comentarios

Publicar un comentario (0)

#buttons=(¡OK!) #days=(20)

Nuestro sitio usa cookies para mejorar tu experiencia.
Accept !