Lluvia de licencias sin riesgo: la cómoda carrera por Guerrero

Redacción
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JOSÉ DE LA PAZ PÉREZ /


Opinión/Revista Acapulco/La carrera por la candidatura de Morena al gobierno de Guerrero comenzó oficialmente, pero antes de que arranquen las encuestas ya se observa un fenómeno que merece atención: la lluvia de licencias solicitadas por funcionarios, legisladores, alcaldes y servidores públicos que buscan convertirse en el relevo de la actual administración estatal. 

La lista de aspirantes crece cada proceso electoral y, por momentos, parece que todo aquel que ocupa un cargo público considera tener posibilidades reales de llegar a la boleta de 2027.

Sin embargo, detrás de esa aparente efervescencia democrática existe una realidad menos romántica: La mayoría de quienes hoy piden licencia no están renunciando verdaderamente a sus posiciones; simplemente se ausentan temporalmente con la tranquilidad de que podrán regresar si la apuesta política no resulta favorable. 

En otras palabras, participan en la competencia sin arriesgar prácticamente nada. El cargo público se convierte en una red de protección que les permite probar suerte en la contienda interna sin asumir el costo político de una derrota.

La pregunta resulta inevitable: ¿cuántos de esos aspirantes seguirían en la carrera si la ley les exigiera una renuncia definitiva e irrevocable? Seguramente serían muchos menos. El número de contendientes se reduciría drásticamente y quedarían únicamente quienes realmente creen en sus posibilidades, cuentan con una estructura sólida y están dispuestos a jugarse su futuro político en una sola apuesta. 

La diferencia entre pedir licencia y renunciar es enorme: la primera representa una pausa; la segunda, una decisión de fondo.

En Guerrero se observa además otro fenómeno: el exceso de confianza. Algunos aspirantes han confundido la popularidad de un cargo, la cercanía con determinados grupos o la presencia mediática con una verdadera viabilidad electoral. 

Tener reflectores no necesariamente significa tener respaldo ciudadano. Encabezar eventos, aparecer en fotografías o acumular publicaciones en redes sociales tampoco garantiza competitividad en una encuesta. 

Morena ha dejado claro que la definición pasará por mediciones demoscópicas y por criterios internos cada vez más estrictos.

Por eso no todos los que hoy levantan la mano llegarán siquiera a la etapa final. El propio proceso interno contempla filtros para reducir el número de participantes antes de la encuesta definitiva, precisamente porque la cantidad de interesados rebasa cualquier lógica política razonable.

La política siempre ha estado acompañada por la legítima aspiración de crecer y competir. Lo cuestionable es cuando las candidaturas se convierten en aventuras sin costo, financiadas por la certeza de que existe un puesto esperándolos de regreso. 

Si el precio de participar fuera renunciar definitivamente al cargo, la competencia probablemente sería más seria, más auténtica y mucho más reducida.

Mientras tanto, Guerrero presencia un desfile de licencias que, más que demostrar fortaleza política, exhibe la comodidad de un sistema donde muchos quieren intentar llegar a la gubernatura, pero muy pocos están dispuestos a arriesgar realmente algo para conseguirla.

Acapulco, a 18 de junio de 2026

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